Cuando echas una carta al buzón tienes que levantar un pequeño metal, abriendo así una ranura por la que metes tu sobre, pero si vas despistado al mandarla, puedes comerte el error de meter el sobre por encima del metal, pues hay una segunda ranura. No muchas son las personas que conocen el lugar al que van las cartas enviadas por ese lugar. La mayor parte de la gente que conoce el citado secreto piensan que no lleva a ningún lugar, que se quedan atascadas en el buzón y nadie las leerá jamás; a otras personas, simplemente, les da igual.
El próximo 28 de diciembre, Pablo, cumplirá 9 años. El piensa que no se una buena fecha para cumplir años, pues se juntan los regalos de navidad con los de su cumple; por no hablar de que es el pequeño de la clase. Este año, quieres como regalo una moto radio-control, un Scalextric, los últimos Transformers y no le importaría tener dos pistas de Hot Wheels. No se consideraba un niño avaricioso, sólo un poco ilusionado.
Una noche salió con sus padres a dar una vuelta por el centro de la ciudad, para ver las decoraciones navideñas y el belén gigante. De pas se llevaron la carta de los reyes para echarla en algún buzón que vieran. Encontraron uno, el clásico amarillo. Sus padres se fueron a hacer cola para comprar churros, le dejaron que entregara la carta el sólo.
Era la primera vez que mandaba una carta el sólo, fruto de su inexperiencia, la echó por la ranura equivocada. El buzón vibro ligeramente y, como alguien que rechazara un regalo, le escupió la cara junto con un bolígrafo. En el reverso del sobre, alguien había escrito: "¿Seguro que quieres todo esto?, modifícalo". Confuso, Pablo intentó volver a meter el sobre en el buzón, que de nuevo se lo rechazó. Repitió este proceso tres veces, y otras tres veces el buzón se negó a aceptarlo".
Pablo aceptó que lo tenía que hacer era cambiar su carta, así que sacó el papel y tachó las pistas de Hot Wheels y los Transformers, volvió a meter el papel y cerró el sobre, para meterlo de nuevo en el buzón. En este intento, el buzón reflexionó un momento, pero otra vez le devolvió su carta. El mensa de modificarlo seguía ahí. Resinándose volvió a abrir la carta y tachó la moto radio-control. "Será que no es imprescindible", pensó Pablo, metiendo por séptima vez el sobre.
Esta vez el buzón se iluminó, Pablo, contento supo que ya no lo devolvería la carta ni una vez más, aceptó que las demás cosas no las necesitaba y, posiblemente, tampoco las quería. Pablo se fue a buscar a sus padres a la cola de la churrería para contarles lo sucedido.
El día 6 de enero, a Pablo le regalaron el Scalextric, además de un par de Transformers y una pista de Hot Wheels. El haber admitido que no necesitaba aquellos juguetes le había recompensado.
Feliz Noche de Reyes para todos!!!

una sonrisa por favo
Saludos