Estoy escribiendo este post desde el tren Talgo que me lleva desde Zaragoza a Gijón (aunque lo publicaré cuando esté en una zona donde haya una mínima cobertura), lo escribo mientras estoy pasando por el Puerto de Pajares, rodeado todavía de bastante nieve al ladito de las vía, no sólo en las cumbres.

Tengo mañana miércoles que estar a primera hora del día en nuestra delegación de Asturias, y viendo que o me pegaba un madrugón enorme y me hacía casi todo el recorrido conduciendo de noche, o me venía el día de hoy y hacía noche en un hotel en Gijón. Opté por la segunda opción, miré la combinación de AVE+TAXI+AVION+COCHE DE ALQUILER o TREN DIRECTO. Me cuesta prácticamente el mismo tiempo cualquiera de las dos formas, así opté por venirme en tren directo, y olvidarme de las prisas (bastante vida atropellada llevamos a diario), los tiempos de tránsito, la querida T4 de barajas, el coche para llegar desde Aeropuerto de Asturias al centro de Gijón, ... He cogido el tren en el centro de Zaragoza y me deja a 5 minutos andando del hotel donde me voy a alojar.

Esta mañana he tenido un par de reuniones en la oficina antes de salir, pero en cuanto me he subido al tren, notas que entras en otra dimensión... una sensación distinta, el tiempo se para, lees, escribes, trabajas, duermes, comes, ... y sin salir de tu asiento... un lujo de verdad.

Si no recuerdo mal, he pasado por Tudela, Castejón, Pamplona, Vitoria, Burgos, Palencia, Sahagún, León, ... y todavía me queda hora y media en el tren... he visto, sol, niebla, lluvia, nieve, ... que más se puede pedir...

Menos mal que en preferente los asientos son amplios y el de al lado mío va vacío porque entre el Tablet PC, la Cámara, la Blackberry, el mp3, ... casi no quepo... Adelante gadgeto-brazo...

Un día distinto, la verdad...